ASTURIAS CORAZÓN DE ESPAÑA, EN FITUR 2019

Por tercer año consecutivo Asturias supera los dos millones de visitantes

Mis amigos asturianos suelen bromear con los suyos foráneos  citando el dicho conocido “ Asturias es España y lo demás tierra conquistada a los moros” claro que esta afirmación hecha mientras se saborean unos percebes y unas botellas de sidra de Villaviciosa, no suele resultar nada ofensiva ni hiriente para los contertulios dotados de un mínimo de inteligencia y sentido del humor.

El viernes 25 de enero se celebró el día de Asturias en Fitur 2019 y a esa jornada asistió, pese a los taxistas, el presidente de la Comunidad Javier Fernández que conversó animadamente con todo el quiso acercarse a él. Resulta siempre cercano y familiar lo que es de muy de agradecer. En una breve intervención recordó al desaparecido Vicente Álvarez Areces y ponderó su dedicación al fomento del turismo en su Comunidad que , aseguró, fue característica de su mandato.

El presidente de Asturias D Javier Fernandez en el stand de FITUR 2019

Citó cifras muy significativas: ”Por tercer ejercicio consecutivo Asturias ha vuelto a superar los dos millones de visitantes y los cinco millones de pernoctaciones. Por lo  que se refiere al mercado internacional,  que afirmó ser una de nuestras prioridades, el crecimiento ha sido el pasado año, del 6,7% contando solo hasta noviembre. Todo ello hace que el turismo aporte al Valor Añadido Bruto algo más del 10% y al empleo el 11%.”.

Si mis lectores han prestado un poco de atención al himno de esa tierra se habrán dado cuenta de lo inocente que resulta, ni reivindicaciones ni críticas .

“Asturias patria querida Asturias de mis amores quien estuviera en Asturias en todas las ocasiones”.

Se ve que eso lo escribe un asturiano ausente que echa de menos la sidra y los centollos, no me extraña nada.

“ Tengo de subir al árbol tengo de coger la flor y dársela a mi morena que la ponga en el balcón” .

Si hay que subir al árbol para coger la flor se ve que no es de suelo ni de arbusto ni de nada que florezca al alcance de la mano. 

Ese párrafo plantea varios temas dignos de comentar:

.- La decisión del asturiano de afrontar las dificultades. Está dispuesto a subir al árbol, no dice por ejemplo “buscaré una escalera para subir al árbol a coger la flor” esta opción es poco épica para un himno, me parece a mi, o bien “hombre ¿no habrá alguna flor a ras del suelo o por lo menos al alcance de la mano sin tener que trepar al árbol?”. Cierto que no nos consta la altura del árbol pero siempre existe el riesgo de darse una costalada, sobre todo si hay que soltar una mano para coger la flor.

.- La morena se ve que tiene fijación con alguna flor de árbol, ni rosas , ni claveles, ni nardos ni nada normal. ¿ Será flor de un frutal? No sería extraño que se tratara de la flor del manzano precursora de la sidra. Sea como sea hay que reconocer lo singular de la predilección. Anda que no hay flores al alcance de la mano por toda Asturias. ¡¡¡ Pues nada, que a la morena le gusta la del árbol !!!

Pero es cierto que al asturiano ya se le están hinchando un poco las narices porque a continuación dice : “ Que la ponga en el balcón que la deje de poner tengo de subir al árbol y la flor he de coger”

La ciudad vista desde uno de los muelles del Puerto Deportivo de Gijón (Foto A.Alberti)

El espíritu deportivo o el gusto por el riesgo es lo decisivo, se ve que es superior al deseo de complacer a la moza, algo así como si viniera a decir:

“ Que haga lo que le de la gana con la dichosa flor pero voy a subir al árbol y se la bajo ¡¡¡por estas!!!” .

En todo el himno no aparece ni una palabra contra nadie, ni un rastro de amargura, ni palabras altisonantes, ni deseos de dominar nada. 

Vengan ustedes a Asturias, no voy a ponderar ni los monumentos ni la gastronomía, ni el paisaje, ni las playas, ya lo hacen otros mucho mejor que yo, pero créanme, todo junto incluido el nativo, dan un resultado que a mi me parece absolutamente confortable, vale la pena pasar unos días en este Paraíso Natural .

José Antonio Busto

DIYARBAKIR, LA LUZ DE TURQUÍA

Mi nombre en árabe, Nura, significa “luz”. En el día Mundial del Turismo viajo a Diyarbakir, “el París del Este”, como sus propios habitantes la denominan, aunque bien la podríamos describir como la ciudad turca de la Luz y apodarla “Nura”.

En la Anatolia turca, a apenas dos horas de vuelo de Estambul, a orillas del río Tigris, se erige esta imponente ciudad cargada de Historia e iluminada por una potente luz que asoma en todo su esplendor ya desde el amanecer.

Patrimonio de la Humanidad desde 2015, la Unesco reconoció el valor cultural y patrimonial de la ciudad, en su conjunto “Paisaje cultural de la fortaleza de Diyarbakır y jardines del Hevsel”. Diyarbakir, ciudad fortificada, consta con la segunda muralla más importante del mundo, por detrás de la muralla China. Construida durante el reinado de Constantino con el fin de protegerla de las invasiones, sus casi seis kilómetros de muralla de basalto negro, 82 torres de vigilancia y cuatro puertas de entrada, se muestra hoy prácticamente intacta.

Ciudad que en el limes romano llevó el nombre de Amida y que romanos, persas, bizantinos, árabes, turcomanos se la disputaron a lo largo de su agitada historia. Leer la descripción que hace Stephen Dando-Collins en su obra titulada “Las Legiones de Roma”, de la toma de Amida por los persas, es una buena introducción a los dramas históricos desarrollados en ese teatro vivo ahora denominado Diyarbakir.

Iniciamos la visita del centro histórico de Diyarbakir y sus monumentos religiosos a pie, adentrándonos en sus murallas, para pasear por sus calles estrechas, bulliciosas, llenas de vida. Hacemos una alto en  los caravanserrallos de Hasan Pasa Hani, hoy convertido en centro de  parada obligatoria para  tomar un té antes de visitar la Gran Mezquita, la Unlu Camessi, la más importante de las veintidós que existen en la ciudad y la más antigua de Anatolia, construida inicialmente como catedral cristiana  llamada “Santo Tomás”. Proseguimos el recorrido visitando La Mezquita de Beharampasa, construida por el Gobernador de Diyarbarkir en 1572.re

Alentada por seguir la costumbre, paso siete veces bajo las cuatro columnas del Minarete de los cuatro pies, lo que me garantiza buena suerte según una antigua tradición.

Fruto de la herencia y coexistencia de religiones que han dejado huella en edificaciones sagradas, las Iglesias también merecen una visita. La Iglesia Armenia de Santo Giragos, voz apagada que nos habla de limpiezas étnicas que, en su día, redujeron drásticamente las poblaciones cristianas de origen kurdo y armenio; o la Iglesia Ortodoxa Siriaca de Nuestra Señora que fue construida como templo pagano en el siglo I d.C. La construcción actual data del siglo III y ha sido restaurada en múltiples ocasiones.

Iniciamos el recorrido turístico a los monumentos civiles, comenzando por la visita a la mansión de Cemil Pasha, ejemplo de arquitectura tradicional con decoración de piedra caliza blanca y basalto negro, convertida hoy en Museo, forma parte de un proyecto liderado por la municipalidad, empresas públicas y privadas, de reconversión y restauración de edificios antiguos, con el fin de relanzar el comercio, la cultura y el turismo de la ciudad.

Diyarbakir es una ciudad de contrastes. Murallas adentro, mujeres vestidas con el traje tradicional nos saludan desde las puertas de sus casas con una sonrisa abierta y cálida mientras que los hombres cantan melancólicas melodías reflejo de historias pasadas.

Alrededor del centro histórico se ha desarrollado una ciudad moderna, de grandes y largas  avenidas repletas de centros de ocio, restaurantes, discotecas, bares, hoteles de cadenas internacionales, edificaciones de viviendas futuristas que acogen según la tradición a esposos, suegras, consuegras, hijos y hermanos.

Si me impresionó la belleza del centro histórico de Diyarbakir y el contraste con el desarrollo moderno de la ciudad, no menos impactante me resultó la visita al emplazamiento neolítico de Cayönu, de casi diez mil años de antigüedad cuyos restos de excavaciones permanecen en el Muso de Diyarbakir.